En contraste entre ambos tipos de educación mencionados en el título para muchos no puede parecer importante: ambas tienen el propósito de que la gente, en especial los niños y los jóvenes, se alejen de las drogas y tengan vidas mas sanas. La diferencia es fundamentalmente por el enfoque, y por la capacidad de tener éxito en lo que buscan.
La educación tradicional comienza típicamente, por enumerar las diferentes drogas que se vende ahí afuera, cómo se consume cada una, luego describe sus efectos negativos y positivos, y termina narrando historias de horror de diferentes jóvenes o de famosos que han perdido sus vidas por las drogas o que estuvieron a punto de perderlas y se salvaron al dejarlas.
¿Cuál es el problema? que es perfecta para que las personas que no escuchan lo que no les gusta, y que están desesperados por probar cosas prohibidas, se eduquen en qué droga sale mas barata, cuál es mas accesible, y cuál tiene el efecto mas interesante para probar. Un tipo de gente que podría... sólo tal vez... hacer eso... ¿no serán los adolescentes?
Esa es la razón por la cual la forma presente de dar educación a los jóvenes no es sobre drogas. Es sobre cómo evitar la necesidad de consumirlas, la formación y el aprovechamiento de las redes sociales de apoyo, el desarrollo de otras actividades más saludables, como el deporte o el arte. El objetivo no es enseñarles sobre las drogas, es formar jóvenes que no las necesiten.
Y aun cuando los planes educativos de este tema a nivel nacional han ido actualizándose con el tiempo, hay mucha gente que cree que como se hacían las cosas está bien. Y siguen así.
Un ejemplo de este tipo de persona el imbécil que hablaba por el radio hoy martes a entre 8 y 10 de la mañana por el 93.3 de FM (en Cuernavaca, Morelos). Tengo pendiente averiguar el nombre de dicha persona, del programa y ver cómo comunicarme con ellos, pues de otra manera me quedaré con el pendiente. Porque digo, a los imbéciles hay que decirles cuando hacen estupideces.
Pero quiero que quede claro por que porqué le digo imbécil. No es por estar con una falsa idea de cómo educar sobre drogas (aunque gastó no sé cuanto tiempo explicando los efectos positivos y negativos de la cocaína). Sino porque demostró ser consistentemente mal informado, y estuvo desinformando activamente. Y si hacía eso sin saber, es imbécil. Si lo hace a sabiendas, es un hijo de p.... malparido.
El hombre dijo, equivocadamente, que los Incas usaban hojas de coca por sus efectos que no diferenció de los de la cocaína, siendo que no son los mismos, o de otra manera la Coca-Cola no llevaría "coca" en su nombre. La planta de coca sirve de estimulante, pero el contexto cultural, la religión de los Incas, hacía que el uso estuviese limitado a ciertos contextos rituales. No era problema para ellos las adicciones, hasta que su cultura fue abolida, aplastada y arruinada por el cristianismo. O mas específicamente, por la Iglesia Católica.
El otro problema de este cuate fue hablar sobre la medicina homeopática como una alternativa que involucra tratar a la persona entera, casi como si incluyera algún tipo de psicoterapia. El problema es que no se ha podido probar que la homeopatía funcione. Y los principios en los cuales se basan a nivel teórico carecen totalmente de sentido: si el agua o al alcohol tienen "memoria", y con una gota de una sustancia, un litro de agua puede "copiar" las propiedades de esa gotita de medicina, y luego pueden diluir más ese litro, al grado de que tal vez un litro de agua tenga una molécula de la sustancia original... y se supone que eso funciona.
Bien, si la medicina homeopática funciona, significa que si yo dejo una gota de veneno (digamos, cicuta, que es la que usaban los romanos) en un tinaco de 500 o más litros, toda el agua sería mortal. Y sin embargo, eso no ocurre en realidad. Igual el agua de pozos profundos de muchas ciudades como Bangladesh y como San Luis Potosí, al estar ligeramente contaminadas con arsénico, sería fatal para cualquier persona.
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