En estos momentos, mis preocupaciones se centran en dos temas: mi familia y mi escuela. La primera es, en buena medida por el asunto que ya conocen si han leído el mensaje anterior. Lo segundo es porque de esto depende un cachote enorme de mi futuro, porque es lo que me da de comer ahorita, porque es algo que me gusta, y también agregado por el broncón que ya conocen.
Así que de momento, no me queda de otra que centrar mi cabeza en esas dos cosas y no perder de vista lo que estoy haciendo, y porqué. Todo lo demás o está para ayudarme, o al menos no debe estorbarme. De otra forma, pierdo el rumbo, pierdo la razón por la que estoy aquí, y todo se va al carajo. Y eso es algo que no puedo permitirme.
Hace poco tuve una discusión con un gran amigo al respecto de si debía o no arriesgarme en ciertas cosas.Y aunque no recuerdo a detalle, creo que le respondí que a lo que él llamaba "arriesgarse", parecía que me sonaba a "hacerse pendejo a conciencia" y eso no lo puedo hacer. Una cosa es arriesgarse a perder algo valioso o importante para ganar algo diferente y mejorar, y otra es arriesgarse a perder algo valioso por sentir bonito y relajarse un rato. Lo primero lo hago aunque no me guste, sin Eso último es algo que mi estructura (estructura yóica, dirían si son Freudianos) no me permite hacer. Podré equivocarme sinceramente, y con frecuencia y lo hago. Pero no puedo "equivocarme adrede", cuando lo que estoy haciendo no me convence.
Tal vez tenga que ver con mis creencias sobre el cosmos, sobre la vida, y en particular de mí vida. Justo ayer estuve platicando con dos queridas amigas respecto a estas ideas tan peculiares, que rara vez trato. Y rara vez hablo de ello porque no quiero discutir de religión y terminar agriando el día ajeno o mío, y porque considero en cierto sentido "sagradas" esas ideas, y rara vez la gente te respeta sinceramente cuando hablas de ello. Gente como cierta persona nacida en tierras Incas o cierta norteña, por ejemplo, tienen toda la pinta de que en el fondo no podría escucharme más de cinco minutos sin interrumpirme para contradecirme, preguntar con cara de "¡¿Cómo se te ocurre siquiera pensar eso?!" o algo similar. Anyway, en texto es difícil que alguien haga eso... así que hoy haré una excepción.
Principio de Responsabilidad. Si cometes un error, causas un daño a otro, o de alguna manera cometes un acto que está mal, sentirse culpable no es suficiente. Esta es una idea entre protestante y judía en orígen, me parece. Tomar acciones para remediar el daño causado, deshacer el error, o corregir el daño lo mejor posible. Sentirse culpable inmoviliza, y expiar la culpa es la salida barata: el daño fue hecho, y después de confesarte y hacer tu pena, te puedes sentir bien aunque no hayas remediado nada. Ser responsable significa hacer algo al respecto.
Principio del Altruísmo Verdadero. Cuando hagas el bien a alguien, hazlo porque quieres, porque se te da la gana, o porque tus principios lo dicen. Pero no hagas el bien por ganarte el cielo, alejarte del infierno, o buscar una recompenza final. Ésta es cortesía de Anthony deMello, psicólogo, jesuita, e Indú. De ser así, estas siendo bondadoso por egoísmo, no por sinceridad, pues buscas tu beneficio y no el ajeno. Así que haz las cosas bien porque quieres, o acepta que es tu trasero el que quieres salvar y no te des aires de santo o supremo ser benevolente.
Principio de la Única Vida. Aún es imposible saber qué pasa después de que esta vida termina, así que para todos los propósitos prácticos esta es la única. No importa realmente si hay un más allá, un cielo o un infierno, o un limbo, o una rueda de reencarnaciones sin fin. Así que hay que aprovechar, disfrutar, vivir y sacar provecho de esta vida como la única vida que es. Y de paso, si es posible cumplir con el principio previo, hacer que la vida de los demás también sea lo mejor posible para ellos, no importa si son familia, amigos o conocidos: todos merecen al menos una vida digna, por principio. Este principio viene por sentido común, una vez que eres capaz de cuestionar dogmas religiosos previos.
Corolario de la Incertidumbre Divina. Esto es algo a lo que los budistas llegaron antes que yo, pero que no me tuvieron que enseñar, y es corolario de lo anterior. De la misma forma que no podemos estar seguros que pasará después de esta vida, no podemos estar seguros del orígen de la misma, o del cosmos, o si existe o no una Voluntad Divina como raíz de todo esto. Es irrelevante para fines prácticos preguntarse si existe o no una diosa, o un dios, o dos, o un club de golf divino. Basta con conocer los principios que rigen nuestro mundo hasta lograr nuestra felicidad y la de los que nos rodean. Entonces, si sobra tiempo y existen los medios, la pregunta de si existe o no una voluntad divina será interesante de realizarse, aunque mientras haya problemas mas inmediatos de orígen mundano, la pregunta no es ni relevante ni pertinente.
Corolario del Libre Albedrío. No quisiera copiar la expresión, pero por ahí dicen los que practican wicca: "no dañes a nadie, haz tu voluntad". Comparto la idea. Dentro de los límites impuestos por las condiciones en las que se vive, la voluntad y los sueños propios deben ser la luz que sirva de guía para nuestras acciones y elecciones en esta vida. No hay razón para que la voluntad propia sea impedida o sometida por otros, mientras los medios utilizados para la consecusión de las metas y los objetivos mismos no vayan en contra de alguno de los Principios ya antes mencionados.
Bien pues. Creo que ese es un resúmen básico de los fundamentos centrales de mi pensar... Cuatro pilares, que son los que más en claro tengo, así como un par de ideas derivadas de los principios iniciales, que aunque no son los únicos "corolarios", dan buena idea de a dónde tira mi pensar. Aprovechen, porque dudo volver a hablar mucho al respecto de mi pensar por un tiempo. Es de mal agüero...








