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sábado, enero 14, 2006

De ustedes, de mí, del mundo...





Primero: Les mando un abrazo a todas y a todos ahí afuera que me leen, así como aquellos que quisiera que me leyeran y no lo hacen.

Después de eso...
Me siento confundido, extraño, tal vez algo deprimido. No tuve oportunidad de ver o hablar con la mayoría de la gente que quiero y amo en Monterrey. Ni mi familia, ni mis amigos, ni muchos colegas. Sólo vi a unos poquitos.
Hace tan solo unos días que mi madre finalmente consiguió trabajo, permitiendo la conclusión de una de mis grandes preocupaciones por los últimos meses. Doy gracias a aquellos que, de una manera u otra, nos brindaron apoyo durante este rato agrio en nuestras vidas. Solo cabe ahora tener un poco de esperanza en que este cambio sea un augurio de cosas mejores por venir, al menos para mi familia.
A los familiares que más quiero y que más me preocupan a parte de mi madre, mi padre o mi hermano y su familia. Tengo unas primitas ahí afuera (las de sangre) que quiero muchísimo y con el dolor de mi corazón no me ha sido posible dedicarles el tiempo y la atención que me hubiese gustado darles. Sin embargo, espero me comprendan, pues ellas mismas han vivido circunstancias difíciles, incluso peores a las mías... pero esa es otra historia, y es una que a ellas les corresponde narrar, no a mí. A mis primos, a mis tíos: sé que me extrañan, que me quieren... y que no se sentirán tan mal sólo porque no nos vemos en unos meses.
Me considero afortunado de estar ahí para aquellos que me necesitan cuando más me han necesitado. Y nutre al menos un poquito mi alma el saber que hay quienes me considera una constante en su vida (algo así como Venus, que siempre por ahí aunque no en el mismo sitio). Igualmente, es increíblemente agradable saber que ahí afuera tengo a alguien que aunque parezca distante forma parte permanente de mi vida, y me ayuda de vez en cuando a llegar a un puerto seguro cuando me siento a la deriva. Aunque rara vez me siento en un puerto... si acaso para cargar provisiones, y fuerzas anímicas... y enviar alguna misiva que diga cuanto extraño (miss) a alguien que no tengo cerca. En realidad, siempre parece que estoy en el océano, en camino a un destino que aún no conozco. Como si fuese a las costas lejanas, al otro lado de la gran tempestad.
Es agridulce, encontrar a alguien en la mar. Tener alguien con quien hacer fiesta a mitad de la mar, aunque ambos se sepan con distintos rumbos, es terriblemente agridulce. A veces desearía tener mayor certidumbre de mi propio presente y futuro, así como tener certeza del camino que siguen otros... Amo calidez que brindan los abrazos de bienvenida, guardo las sonrisas de aquellos que me reciben o que vienen de regreso, y adoro aquello que transmite un buen abrazo, ¿y por qué no? extraño el cariño, el amor, y el deseo que hay en un beso...
Y me duelen las despedidas, y las palabras que ofuscan, y los silencios que ensordecen, y las miradas que evitan lo inevitable.
¿Apenas me fuí hace un par de días, y ya siento la lejanía? No, no es eso. Es mi debilidad por las despedidas. En general soy malo dejando ir a las personas que quiero, o que me quieren. Mi analista (si tuviese uno) diría que es debido al vacío generado por la pérdida simbólica de mi padre cuando era joven y mis padres se divorciaron. Yo añadiría a ello la pérdida de mis amigos, de mi casa, de mi parque, de mis juguetes, de mis libros, y de mis cosas en general que ocurrió todo al mismo tiempo, mas las pérdidas progresivas, reales o simbólicas, en los años siguientes (que culminaron cuando mi hermano se fué al DF) y que ahora mi dificultan depositar los afectos en otras personas. Y esa fue en honor a mi hermana la psicóloga, y mis colegas más afines al psicoanálisis.
No he visto a los amigos que considero parte de mi alma, como aquellos que compartieron conmigo cinco largos años de universidad y con los cuales formé esa extraña familia que a veces llamamos "manada". Así mismo, aquellos con los que he compartido tardes enteras durante años (ya no sé si quiero contarlos en voz alta; eramos vagos entonces) jugando rol o simplemente de ociosos. También están aquellos que son amigos desde hace mucho o desde hace poco, pero que no caen en categorías tan fáciles de describir, y que sin embargo los llevo en el corazón. A todos, a todos ellos les debo pedir una disculpa. Los días no me han sido fáciles, y los eventos en la vida no siempre pueden ser facilmente resueltos, o prevenidos. Y entre esos eventos aleatorios estuvo la suerte de tener a mi celular y a mi agenda en el DF estando yo en Monterrey. Siento no poder estar con ustedes cuando o cuanto ustedes desearían.
Estoy justo en esa parte de la vida donde las cosas se tornan mas serias, y las partes divertidas comienzan a diluirse entre el resto de las actividades. Además, tal vez por mi formación profesional (ya me siento digno de llamarlo así y no con el prefijo de-) me siento con la forzosa necesidad de preocuparme por lo que está ocurriendo en el mundo que me rodea, por la sociedad en la que vivo, del tejido del que formo parte, junto con todos los demás. Me preocupo, me informo, busco entender qué ocurre alrededor, y me entristece ver que las cosas se ven mal tirando para peor, en muchos lugares. Los veo como síntomas de algo mas profundo y generalizado. Como psicólogo social, como interesado en la sociología, debo decir que estamos viviendo épocas interesantes, y que lo que viene promete ser histórico. En lo personal, debo decir que me estoy pensando dos veces el volver a hacer un brindis con deseos de año nuevo. Y que tengo miedo.

*    *    *



No sé que vaya a pasar. Veo un grupo de gente de un bando que cree que ellos son capaces de todo, y los otros no lo serán. Y como en espejo, veo otro grupo igualito del otro lado de la línea. Veo de cada lado de la línea, definidos en colores, a no más de un tercio del total. Veo gente en medio y a ambos lados que en realidad no sabe qué está pasando, y muchísima gente que está de acuerdo con unos en particular, pero no con la forma de actuar... Y veo a muchiiisimos que están a ambos lados y en medio en total desacuerdo de los límites a los que podrían llegarse, en especial los de un bando... pero dudo que tengan conciencia de esos límites. Y eso si, lo que no veo, y ya no veré por un rato, es televisión. Porque detenerse a dialogar con las personas de en medio, y a uno y otro lado es infinitamente más ilustrativo, más informativo y más veraz de lo que hay dentro de la caja estúpida. Pero también es más inquietante, más terrible, y más omnioso.
Pero de todo esto, hace falta escribir con mas calma. Luego...

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Tengo en mi cabeza tantas cosas, y han pasado otras tantas, que no sé que es lo que sigue: tengo 3 planes alternativos para más allá de la maestría, pero ya hasta parece que mi tesis está por replantearse. Con un proyecto que inició dos meses antes de terminar la maestría, y requería visitas al DF y a Hidalgo, mientras terminaba finales (exámenes y trabajos), parece que ahora es "muy tarde" para integrarme... y que van a "hablar con Horacio" (o sea, quejarse del alumno irresponsable que nunca se reportó a tiempo. La verdad no sé que pensar o como reaccionar a este evento, que tal vez yo mismo me vine a sembrar en el camino. Y ahora, a sacar lo mejor de esto. ¿Esperar y ver si aún estoy "a tiempo" para "integrarme"? Un proyecto en el que mi propio director de tesis nunca me pasó el proyecto sobre el que se cimenta lo que iba a hacer. Un proyecto que, realizado con fondos de varios miles de dólares de apoyo extranjero no rendía para becar estudiantes pero si para darles trabajo. Y que a pesar de ser llevado a cabo en cada área por expertos, al menos el proyecto de comunicación de riesgos no se hizo mejor de lo que una ONG cualquiera podría haberlo hecho, pues ni evaluación previa ni posterior fue hecha, y ni un esquema completo de lo que se hizo existe. ¿O mejor de una vez comienzo a buscarme un nuevo proyecto, dando por hecho que me van a sacar a patadas de éste?
No sé si estoy de malas por la actitud de la gente del INNN, o porque estoy terminando de buscar razones para cortar relaciones con el proyecto. O porque quiero justificar mi irresponsabilidad, al preocuparme más por mi sanidad mental, el bienestar de mi familia y mis futuras fuentes de trabajo antes que por la tesis. O porque el estar estudiando, leyendo y discutiendo sobre la sociedad tan intensamente como antes me sacó de este entumecimiento epidemiológico al que me han sometido en este año, y me refrescó la memoria y el hecho de que soy psicólogo social con énfasis en social, y le perdí el poco gusto que le tenía al proyecto (la verdad nunca lo ví con mucho cariño, sino mas bien como una oportunidad sencilla y rápida de tesis).
No espero poner en orden las ideas en este momento, pero es un hecho que mañana solicitaré una cita con mi tutor, Enrique Cifuentes. Espero que el Doc cumpla la función, sea de amigo o de consejero, y me ayude a aclarar mis ideas y poner en orden las cosas antes de que pase más tiempo. Horacio, mi director de tesis (y de paso, coordinador de mi maestría) anda de vacaciones, y tengo estos pocos días para organizarme y poder hablar con el con claridad y seguridad, tanto de propósito como de razones.



hic et nunc,
EFMV


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